COORDINACIÓN DE VESTUARIO MAQUILLAJE Y PELUQUERIA CNT
INDUMENTARIAS PARA NO DESAPARECER
2022–2025 · Instalación escénica
Indumentarias para no desaparecer es una instalación escénica documental que convierte el vestuario en un campo de acción especulativa frente a la desaparición forzada en México.
La obra despliega un recorrido activable por medio de acciones performáticas y paisajes sonoros donde el público circula entre cinco núcleos de prototipos textiles:
( 1 ) Prototipos para ser identificado
( 2 ) Prototipos para buscar
( 3 ) Prototipos anti desaparición
( 4 ) Prototipos contra el olvido
( 5 )Prototipos para manifestarse
Cada prototipo funciona como un dispositivo performativo que articula cuerpo, territorio y memoria desde la materialidad del textil. Un paisaje sonoro testimonial con voces de familiares que buscan a sus seres queridos, atraviesa el espacio y construye una dramaturgia expandida donde el vestuario opera simultáneamente como archivo vivo, generando una cartografía sensible sobre la desaparición forzada en distintas corporalidades y territorios de México.
La pieza se sitúa entre lo documental, lo ficcional y lo funcional, entendiendo el prototipo como método: un primer trazo abierto que permanece en transformación. Indumentarias para no desaparecer es la obra matriz de una investigación de largo aliento que continúa expandiéndose en distintos territorios, derivas creativas y manteniendo el textil como forma de pensamiento corporizado.
Estreno: Museo Universitario del Chopo, UNAM, Ciudad de México 04 al 21 de agosto de 2022
Espacios: Espacio Underground, Foro del Dinosaurio y Galería Alternativa.
Concepto, dirección, diseño y realización de indumentarias: Sabina Aldana
Diseño escénico: sabina Aldana
Colaboración artística y dramaturgista: Laura Uribe
Producción ejecutiva: Ginna Narváez- L.A.S Laboratorio de artistas sostenibles.
Edición y paisajes sonoros: Homero Guerrero
Asistente de vestuario: Mariana Fausto
Confección Indumentarias para buscar: Nelly Soto
Performers: Sabina Aldana, Laura Uribe y Ginna Narváez.
Testimonios sonoros: Mario Vergara, María Herrera, Silvia Ortiz, Letty Hidalgo, Laura Delgado, Esther Deaquino, Araceli Salcedo, Diana Fidelia, Fragmento de audio de Ser mujer en el Estado de México Daniela Rea y Sabina Aldana.
*Indumentarias para no desaparecer contó con el apoyo del Programa Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales (2021-2022) en Interdisciplina del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC).









Concepto del diseño escénico
El diseño escénico de Indumentarias para no desaparecer surge de una experiencia concreta de acompañamiento a familiares de personas desaparecidas y de la necesidad de trasladar esa vivencia al lenguaje del vestuario. La pieza no parte de un texto dramático, surge de la propia vivencia en el cuerpo y de la materia: del textil como superficie donde se inscriben preguntas, urgencias y formas de resistencia.
La instalación se organiza a partir de cinco núcleos que funcionan como líneas de investigación en torno a la desaparición forzada. Cada uno propone una manera distinta de pensar el vestuario: como archivo, como herramienta de búsqueda, como objeto suspendido en el tiempo, como interfaz de autoprotección o como amplificación de la presencia colectiva.
(1) Prototipos para ser identificado
¿Qué elementos permiten reconocer un cuerpo en un contexto donde la moda globalizada homogeneiza la identidad?
El espacio se configura como taller-laboratorio: mesas de trabajo, herramientas visibles, camisas blancas iguales intervenidas de distintas maneras (bordado, grabado, placas metálicas, estampado, cuero). El público es invitado a activar el dispositivo: elaborar un archivo personal de identificación preventivo y modificar sus propias prendas incorporando marcas singulares que puedan operar como rastro en caso de desaparición. La acción transforma el vestuario en una estrategia política de reconocimiento.
(2) Prototipos para buscar
Serie de indumentarias desarrolladas a partir de referentes reales de familias buscadoras y adaptadas a distintos territorios del país. Cada traje responde a condiciones específicas de búsqueda en campo: desierto, monte, terrenos baldíos y dialoga con diversas formas de desaparición, imaginando cómo el diseño puede operar frente a esas realidades extremas.
El proyecto parte de la observación de tecnologías comunitarias creadas por los propios colectivos. Herramientas, protecciones, adaptaciones textiles, que son reconfiguradas desde el lenguaje escénico en un cruce entre lo real y lo imaginario.
Estas indumentarias cumplen una doble función: protegen materialmente el cuerpo y, al mismo tiempo, incorporan elementos simbólicos y espirituales que acompañan la búsqueda. Más que representar a las buscadoras, condensan las estrategias materiales y afectivas que sostienen su persistencia.
(3) Prototipos contra el olvido
Prendas suspendidas que materializan el tiempo detenido.
Este núcleo reúne indumentarias pertenecientes a personas desaparecidas: ropa que permanece en espera. Cada pieza está acompañada por testimonios sonoros de familiares que narran la historia de esa prenda, desplazando el objeto del ámbito doméstico al espacio público de la memoria. La ropa deja de ser pertenencia íntima para convertirse en evidencia afectiva y archivo vivo. La prenda, vacía, se convierte en un cuerpo latente que espera ser habitado.
(4) Prototipos anti-desaparición
Este núcleo, presentado como un stand de moda dentro de la instalación, reúne piezas en látex con distintas texturas que llevan la vulnerabilidad del cuerpo femenino al límite. La exageración no busca protección real, sino señalar el absurdo: la idea de que el cuerpo tenga que modificarse para sobrevivir.
¿Hasta dónde tendría que transformarse un cuerpo para no ser desaparecido?
Estos prototipos tensionan esa frontera entre vulnerabilidad y resistencia, exponen el problema desde la materia misma del vestuario, el textil, preguntas y experiencias personales.
(5) Prototipos para manifestarse
despliega una manta textil de 43 metros que convierte la cifra en presencia material y arquitectura colectiva. Concebida para ocupar el espacio público, la pieza traslada el vestuario al terreno de la manifestación y amplifica el gesto colectivo: los 43 metros sostienen los rostros de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, evidenciando la potencia simbólica del número y, al mismo tiempo, su insuficiencia frente a más de 130,000 personas desaparecidas en el país. La escala vuelve la cifra cuerpo y territorio; el textil funciona como estructura expandible donde el cuerpo individual se transforma en superficie de enunciación política, soporte y pancarta.
En Indumentarias para no desaparecer el prototipo ópera como método: primer trazo abierto a la modificación. Esta lógica determina también la espacialidad, construida con estructuras visibles que evocan el taller y exponen el proceso. Las piezas permanecen en tránsito. La sonoridad sostiene la experiencia: testimonios de familiares atraviesan el recorrido mediante auriculares, generando una escucha íntima que dialoga con el textil. La activación performática media la relación con las piezas sin fijar una narrativa única.